Acerca de
¿Por qué un poemario?
«El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro, venga de donde venga».
—Johann Wolfgang von Goethe
El 5 de julio de 2009 se publicó por primera vez en Blogger lo que entonces se llamó Repertorio poético hispanoamericano, inspirado en la obra de Luis Edgardo Ramírez. Con poca modestia y mucha ambición, el sitio aspiraba a ser lugar de encuentro para bardos, literatos y otros aficionados a la poesía en español. Aunque tuvo un buen comienzo, pasó por altos y bajos hasta resurgir, en 2026, con sitio propio y bajo el discreto título de El Poemario.
En sus inicios, joven y dogmático, advertía a los queridos lectores que la publicación del repertorio no obedecía a la intención de convertirse en una herramienta más para quienes buscaban algún elemento cursi que les permitiera acortar el camino del amor hacia la negociación carnal.
La tragedia de hallarme rescatando un género literario arrodillado ante la industria musical —y de ver con espanto el nacimiento de ritmos con letras denigrantes— me convirtió, quizá, en una suerte de paladín digital de la lengua y su buen uso. Presentaba entonces el repertorio como una inocente selección de piezas que, por su trascendencia emocional, habían marcado un hito importante entre los lectores hispanoamericanos.
El paseo del Repertorio por distintas plataformas me permitió, además, conocer amantes y cultores líricos que me sacaron de la palabra escrita y me condujeron a la voz. Tras acumular varios pedidos de declamaciones para dedicar a alguien especial, me inicié en el arte con A Margarita Debayle, para la pequeña Margot, a petición de su madre, y con la Rima LXI, a pedido del doctor Brito Boadas. Década y media después, ese camino me llevaría a las puertas de Spotify.
Esta presentación no sería completamente honesta si no mencionara a mi madre, de quien estoy seguro que escuché declamar poesía cuando aún estaba en su vientre. Ella era capaz de recitar de memoria las más bellas poesías infantiles y las sentidas canciones de Cri-Cri. A mi madre, muy enamorada y muy poco comprendida, agradezco haber compartido conmigo su tesoro más preciado: su Repertorio poético, quizá el único presente romántico que recibiera de manos de mi padre, quien coronase la primera página con la siguiente dedicatoria:
Inés:
Cuando leas este libro, simplemente piensa cuánto te amo…