- Forma
- Décima
- Movimiento
- Contemporáneo
- Siglo
- XX
- País
- Venezuela
¿Dónde estás, mundo de ayer,
que a tus viejos trovadores
honrabas con mil amores
y premiabas su deber?
Ya no han de volverte a ver
si en tu lugar ha crecido
otro mundo envilecido,
que al hombre de bien desprecia
y entre la multitud necia
celebra al cantor vendido.
Mundo cruel y destructor,
que si al bardo no asesinas,
su canto llenas de espinas
al redoble del tambor;
que le arrebatas su honor,
que sus poemas diluyes,
que su fuerza disminuyes
y con falaces portentos
perviertes sus pensamientos
y hasta su alma prostituyes.
Mundo cruel y despiadado,
que a los poetas perviertes,
que con ideas inertes
los rebajas al mercado;
que desdeñas lo elevado,
que despojas al presente
de lo bello y, cual a un cliente,
lo colmas de fantasías
y vulgares naderías
de una vida inconsecuente.
Mundo cruel, rey de placeres,
que entre impúdicos anhelos
envenenas con desvelos
al poeta en sus quereres;
que doblegas sus poderes
y entre las bajas pasiones,
las más profanas canciones
y las urgencias del vientre,
impides que se concentre
en elevadas cuestiones.
Mundo cruel y agonizante,
que hacia la tumba nos llevas,
que con distracciones nuevas
nos persigues, delirante;
que afloras y exuberante
nos ofreces, sin verdad,
el don de la libertad;
mas todo nos das prestado,
o cuando mucho, alquilado,
pero nunca en propiedad.
Mundo cruel, vil usurero,
que a las bellas emociones
reduces a transacciones
del apego pasajero;
que sin más ley que el dinero
te das al mejor postor
y ni siquiera el amor
se salva de tu codicia,
pues a todos, con malicia,
entregas cual vendedor.