«Balada catalana»
(A Ismael Valdés Vergara)
I
Perdidamente enamorado un mozo
de una mujer soberbia y caprichosa,
gemía encadenado, sin rebozo,
como un perro a las plantas de una diosa.
—«¿Qué quieres, reina mía?
¿Qué quieres?» le decía.
«¿Las joyas de mi madre?…
Pídelas, tuyas son.»
Y la amorosa fiera
replícale altanera:
—«¡Quiero su corazón!»
II
Corre volando loco, llega al lecho
donde su madre anciana está dormida,
y ¡cruel! le arranca el corazón del pecho
para llevarlo ¡infame! a su querida.
Corriendo va, resbala
y cae, un grito exhala
de angustia y de dolor;
y el corazón de madre,
manando sangre, dijo:
—«¿Te has hecho daño, mi hijo?…
¡Respóndeme, mi amor!…»