- Forma
- Cuarteto-lira
- Movimiento
- Romanticismo
- Siglo
- XIX
- País
- Venezuela
En la falda de un monte que engalana
feraz verdura de perpetuo abril,
tendida está, cual virgen musulmana,
Caracas la gentil;
y la corona de flotantes brumas
que se cierne en la cima secular,
parece un velo de nevadas plumas
que Dios la quiso echar.
Reina feliz de tan hermoso suelo,
patria de más de un célebre varón,
¿por qué al llegar bajo tu limpio cielo
se oprime el corazón?
¡Ay triste! ¡miro de la patria historias
mustias hoy la belleza y majestad!
¿Será que olvidas tu pasada gloria,
tu antigua libertad?
¡No! Que aquí en derredor, el alma mía
ve, rebosando en brío y altivez,
la generosa juventud que un día
será tu orgullo y prez.
Noble plantel de heroicos ciudadanos
que promete a tu gloria el porvenir,
¡sin mancha el corazón, puras la manos,
guardad hasta morir!
Casi extranjero en el solar nativo,
peregrino y oscuro trovador,
arde en mi corazón, empero, vivo,
el puro, patrio amor!
El inspira mi voz en tal momento,
presta a mi almo brío sin rival,
¿Sordos seréis al dolorido acento
del seno maternal?
¡No lo seréis , por Dios! Los ojos fijos,
escrito leo allá en lo porvenir:
madre que tiene tan heroicos hijos
no puede sucumbir!
Despreciando esta vida transitoria,
por la justicia y por la ley pugnad!
¡Feliz quien lega perennal memoria
a la futura edad!
yo en la madre común, la heroica España,
daré a cada virtud una canción,
y al recuerdo será, de cada hazaña,
altar mi corazón!