Confesiones nocturnas (II)


Que se abran los cielos si digo su nombre en voz alta,
si me traiciona la boca y destila su esencia en ascuas.
Que también se abra la tierra si llego a mirarla.
Y si la olvido yo…

Si yo la olvido… Permita que muera en ese mismo instante.

Por Don Alejandro.