Manuel José Quintana
La cumbre de la poesía cívica neoclásica española: cantó la imprenta, la vacuna, Trafalgar y la defensa de Buenos Aires antes de convertirse en la voz poética de la resistencia contra Napoleón, desde las odas de 1808 y el Semanario Patriótico. Alma letrada de la Junta Central y de las Cortes de Cádiz, pagó su liberalismo con seis años de prisión en la ciudadela de Pamplona bajo Fernando VII. Fue después preceptor de Isabel II, la misma reina que en 1855 lo coronó poeta ante las Cortes — la primera coronación de la historia literaria española, que Zorrilla repetiría en Granada décadas después. Con Juan Nicasio Gallego, su discípulo y amigo — también en nuestro catálogo —, forma el binomio poético del Dos de Mayo; la Academia que ambos sirvieron eligió a Gallego, y no a él, como secretario: Quintana, dolido, legó su corona de oro a otra Academia.
1 poema en El Poemario
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A España, después de la revolución de marzo
Silva · Neoclasicismo