Caballero de linaje y hombre de armas, Jorge Manrique escribió medio centenar de composiciones amorosas de cancionero que hoy nadie recuerda, y un solo poema que la lengua no ha podido soltar en cinco siglos. Las Coplas a la muerte de su padre, escritas tras la muerte del maestre don Rodrigo Manrique en 1476, levantan sobre cuarenta coplas de pie quebrado —dos octosílabos y un tetrasílabo, tres veces repetidos— una meditación sobre el tiempo que va de lo general a lo íntimo sin alzar nunca la voz.
Ahí están los versos que todo hispanohablante ha oído alguna vez sin saber de quién eran: los ríos que van a dar en la mar, el tiempo pasado que fue mejor. Murió a los treinta y nueve años de las heridas recibidas en combate junto al castillo de Garcimuñoz, defendiendo la causa de Isabel la Católica; llevaba encima, dicen, unos versos empezados.
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Coplas a la muerte de su padre
Copla · Medieval